martes, 9 de julio de 2013

La niebla

















   Mañana no estarás aquí, serás un recuerdo, tus ojos mirarán el desierto, el río y el monte, todo en un mismo cuadro. ¿Recuerdas la noche anterior? Tenías un brillo y una tristeza mezcladas, cada cual estaba en lo suyo. Sólo te escuchaba y ordenaba las palabras para decirte lo que pensaba, si es que acaso yo pensaba. Mi caos no era menor que el tuyo, entonces, las tormentas que nos habitaban causarían un estrago fulminante sobre la tierra.Tal era nuestra situación.


   Cruzada de manos y piernas, callada y gris. Aún así te contemplo hermosa, criatura salida del Olimpo. Fumo, y detrás de ese humo apareces. Quisiera saber qué sentido tiene la alucinación que sufrimos, encontrar una cura definitiva o un paliativo que mengüe la aparición de fantasmas, sombras y voces que dictan salir a vagar por la ciudad, a nadar en el Mishky Mayu tentando a la parca.

  Siete y media marca el reloj, te tomo los dedos y tu temperatura está en la cúspide. Llamo a una enfermera, a un médico, y los idiotas no llegan nunca. Otra vez grito: ¡Vengan por favor! ¡Vengan que la paciente se nos va! Nadie viene y Lucrecia es invadida por una brisa gélida, está y no está...


 ...en un recodo del camino se ha perdido, su espíritu y su cuerpo se esfumaron en aquella blanca tumba.





1) La fotografía ha sido tomada de internet.

2 comentarios:

Martín Bunge dijo...

Muy bueno. Felicitaciones

mauricio rey dijo...

¡Gracias Martin!
Un fuerte abrazo compañero de letras.