domingo, 4 de octubre de 2009

El malestar en la cultura de Sigmund Freud (Resumen y comentario de Cesar Chamorro)

Éste mes quisimos abrir el espacio del blog, publicando a un colega que ademas de poeta es profesor de filosofía allí en Salta.
El presente trabajo fué realizado en el marco de la asignatura de Filosofía-Pedagogía para el 2* año del polimodal, o cuarto año de la educación secundaria, o del Liceo como se refieren nuestros hermanos uruguayos.


“ El malestar en la Cultura” de S. Freud


Freud comienza en su prólogo adelantando cuál será el tema de fondo: la felicidad. Al respecto señala: “ Uno no puede apartar de sí la impresión de que los seres humanos suelen aplicar falsos deseos; poder, éxito y riqueza es lo que pretenden para sí y lo que admiran en otros, menospreciando los verdaderos valores de la vida. Más en un juicio universal de esa índole, uno corre el peligro de olvidar las variedad del mundo humano y de su vida anímica ”[1].
Con este comienzo Freud pone en evidencia que la felicidad es lo que busca alcanzar u obtener todo ser humano. Al leer esta cita pienso en la Ética de Aristóteles que también se indaga sobre la felicidad, ¿ qué será la felicidad? Para algunos la felicidad esta en la riqueza, para otros en la salud, en la familia, etc. Dependerá en todos los casos de la subjetividad de cada ser humano. Pero como bien señala nuestro amigo Freud tampoco es decirlo así nomás a la ligera, hay que tener en cuenta la variedad del mundo humano y de la vida anímica de cada ser humano, que esta abierta a un sin numero de posibilidades ( al respeto también pienso en Heidegger valga la pena sino).
Otros de los puntos salientes de esta pequeña obra es el tema de la Religión, la analiza como una mera ilusión. Freud nos va decir que los creyentes creen vivir una sensación de “eternidad”, un sentimiento “oceánico”. Para él no hay más sentimiento que el que nosotros mismos tenemos. Aquí ya Freud utiliza los tópicos del Yo, Ello y Supéryo ( A este respecto me explayo, a pie de página, muy brevemente sobre los significados de Yo, Ello y Supéryo, que seguramente con el correr de las clases se van a ir aclarando)[2].
El tema de la religión es analizado pormenorizadamente por Freud a modo de ejemplo. La religión es una entidad del Supéryo. También creo que la religión pasa por una cuestión ideológica, y de cuanto puede llegar a afectar esa ideología en el ser humano. Más adelante lo señalo con mas precisión sobre que la religión es negadora de la vida y nos hace vivir falsos sentimientos y no verdaderos sentimientos reales. Piensen ustedes en lo que vimos de Nietzsche, sobre su obra Así hablo Zaratustra[3]. Allí en la Primera Parte sufre tres transformaciones. La primera de ellas, fíjensen ustedes, es la del Camello, que representa al hombre religioso que vive con un sentimiento de eternidad. Pensando una vida futura y no viviendo en una vida real. No hay tampoco para Freud un más allá al igual que Nietzsche claro esta. Por algo será que ambos han sido llamados los maestros de la sospecha junto con Karl Marx.
Pasa Freud a continuación, a analizar la vida anímica, al respecto señala, “Que en la vida anímica no puede sepultarse nada de lo que una vez se formó, que todo se conserva de algún modo y puede ser traído a la luz de nuevo en circunstancias apropiadas, por ejemplo en virtud de una regresión de suficiente alcance”[4] .
Quizás esta cita les resulte incomprensible, bueno para mi también lo es. Piensen ustedes en los diferente deseos, que cada uno de nosotros tuvimos a lo largo de nuestra vida, al menos desde que hacemos uso de nuestra razón. Algunos de esos deseos ya se han cumplido otros simplemente no se han cumplido, otros permanecen reprimidos y pueden ser recuperados y cumplidos. La vida anímica consiste precisamente en cumplir esos deseos o no.
El capítulo II vuelve nuevamente sobre la religiosidad del hombre, donde él se representa en un padre de grandiosa envergadura. Y este Padre es Dios evidentemente. Este Padre es una entidad del Supéryo. La religión hace creer al hombre que necesita de un ser superior que lo guié, escuché sus necesidades, que les de un premio y un castigo por su conducta. Todo esto es evidentemente infantil. Pienso en las palabras de Enmanuel Kant, hay que salir del estado de minoridad. El hombre en estos aspectos sobre la religión sigue siendo un niño.
También aquí analiza con más precisión sobre la felicidad al respecto señala:“¿Qué es lo que los seres humanos mismos dejan de discernir, por su conducta como fin, y propósito de su vida? ¿ qué es lo que exigen de ella, lo que en ella quieren alcanzar? No es difícil acertar con la respuesta. Quieren alcanzar la felicidad y mantenerla”[5], “ Esta aspiración tiene dos costados, una meta positiva y una negativa: por una parte quieren la ausencia de dolor u de displacer; por la otra vivenciar intensos sentimientos de placer”[6] .
Evidentemente Freud nos va decir que el hombre tiende en el fondo a la segunda de estas metas.
Para él la felicidad son aquellas necesidades retenidas con alto grado de éxtasis de ligero bienestar: “ es que al fin todo sufrimiento es sólo sensación, no subsiste sino mientras lo sentimos, y sólo lo sentimos a consecuencia de ciertos dispositivos de nuestro organismo”[7]. La felicidad como el dolor es pura sensibilidad no es otra cosa más que eso.
Hay que buscar la felicidad en la belleza, porque la belleza es algo sensible y no es la religión: “ La religión perjudica este juego de elección y adaptación imponiendo a todos por igual su camino para conseguir dicha y protegerse del sufrimiento. Su técnica consiste en deprimir el valor de la vida y en desfigurar de manera delirante la imagen del mundo real, lo cual presupone el anonadamiento de la inteligencia”[8]. Esto es vivir en un infantilismo psíquico.
En el capítulo III Freud señala tres fuentes de nuestro penar: la hiperpotencia de la naturaleza, la fragilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos, entre los hombres en la familia, el Estado y la Sociedad[9].
Frente a las dos primeras: nunca dominaremos completamente a la naturaleza. Nuestros instintos naturales humanos son altamente complejos y siempre están abiertos a un sin numero de posibilidades, así como la naturaleza misma.
Tercera fuente de sufrimiento, la social: nos negamos a admitirla, no podemos entender la razón por la cual las normas que nosotros mismos hemos creado, no habrían más de protegernos y beneficiarnos a todos. Gran parte de la culpa la tiene la cultura. Sería mejor volver a las condiciones primitivas.
Evidentemente vivir dentro de una sociedad genera conflicto, bajo una entidad que llamamos el Estado, que es una entidad del Supéryo, que genera y promulga leyes. Algunas leyes nos benefician y otras nos perjudican. Cuando faltamos a una de ellas recibimos un castigo y si hacemos bien las cosas recibimos un premio por la cual nos beneficiamos todos. He aquí que el hombre tiene que reprimir sus impulsos individuales para que la satisfacción sea de todos los seres humanos, que conforman una comunidad. Para Freud la cultura tiene la culpa. Por eso él cree que sería mejor volver a las condiciones primitivas.
Algunos beneficios y perjuicios de la cultura por ejemplo son los avances científicos. La cultura es culpable, es la causante de todos nuestros sufrimientos, pero la pregunta real es hasta que punto es culpable.
La felicidad humana es subjetiva y esta regida por la cultura: “ el resorte de las actividades humanas es alcanzar dos metas confluyentes, la utilidad y la ganancia del placer”[10].
Dos características tiene una sociedad: Orden y limpieza son dos exigencias esenciales. Freud señala que debemos preguntarnos por los influjos a que debe su origen el desarrollo cultural, por el modo de su génesis y lo que comando su curso.
En el capitulo IV realiza una muy breve cronología histórica del desarrollo humano. Pasa del hombre solitario al hombre social, más por necesidad de satisfacción genital. Esto lo desarrolla más claramente en su obra Tótem y Tabú.
Eros y Ananké son progenitores de la cultura humana. El amor designa el vinculo entre varón y mujer que fundan una familia sobre la base de sus necesidades genitales. También se da ese nombre a sus sentimientos positivos entre padre e hijos y hermanos. Este es un amor inhibido, que se llama también ternura.
Por una parte, el amor se contrapone a los intereses de la cultura; por la otra, la cultura amenaza al amor con sensibles limitaciones.
En el capítulo V Freud se opone a las máximas cristianas “ amaras a tu prójimo como a ti mismo”, “ ama a tus enemigos”. En referencia a esto Freud señala que nadie puede amar al prójimo de una manera universal. Resulta imposible pensar en amar a alguien a quien no conozco ni siquiera minimamente. Tampoco nos es posible amar a nuestros enemigos, quienes nos han hecho algún mal. Freud a este respecto cita al poeta Heine: “Yo tengo las intenciones más pacíficas. Mis deseos son: una modesta choza con techo de paja, pero un buen lecho, buena comida, leche y pan muy frescos; frente a la ventana, flores, y algunos hermosos árboles a mi puerta; y si el buen Dios quiere hacerme completamente dichoso, que me dé la alegría de que de esos árboles cuelguen seis o siete de mis enemigos. De todo corazón les perdonaré, muertos, todas las iniquidades que me hicieron en vida… Sí: uno debe perdonar a sus enemigos, pero no antes de que sean ahorcados”[11].
El hombre tiene como instinto natural la lucha y la competencia baste pensar en la frase del latino Plauto: “el hombre es lobo del hombre”. La cultura, la sociedad siempre nos limita algo que no es esencial. Al respeto señala:“Por consiguiente sería injusto reprochar a la cultura su propósito de excluir la lucha y la competencia del quehacer humano. Ellas son sin duda indispensables, pero la condición de oponente no coincide necesariamente con la de enemigo; sólo deviene tal cuando se la tiene como pretexto y se hace abuso de ella”[12] .
En tanto que en el capítulo VI pasa revista por la lucha entre individuo y especie. Entre la pulsión yoica y el Supéryo. Se trata de las pulsiones individuales enfrentadas a las de las sociedad. La sociedad, la cultura impone reglas y normas al individuo.
En el capítulo VII analiza el sentimiento de culpa . La angustia frente a la perdida del amor. Aquí encontramos las nociones de “ mala conciencia”, y “angustia social”. Allí se encuentra la Autoridad del Supéryo sobre el Yo.
El sentimiento de culpa se da cuando infringimos alguna regla que nos impone la sociedad y buscamos por todos los medios alcanzar el perdón de la misma. Mientras tanto el ser humano vive en un estado de angustia constante hasta alcanzar la absolución.
Finalmente en el capítulo VIII señala que el sentimiento de culpa es el problema más importante de la cultura humana. El sentimiento de culpa es una variedad yoica de la angustia . Angustia frente al Supéryo.
Bueno alumnitos se que es un texto difícil pero sin lugar a dudas apasionante. Estoy seguro que les despertó muchas preguntas y dudas.

Prof. César Chamorro
[1] Freud, S. El Malestar en la Cultura. Amorrortu Editores. Bs. As 1998. Pág. 65
[2]
[ El Ello es la parte fundamental de la personalidad que es la fuente de de todas las energías instintivas y proporciona, así, a personalidad su dinamismo básico. Constituye el depósito de la libido vista como la fuente y la cantidad de energía puesta a disposición de los instintos y, más particularmente, del instinto sexual. Tiende al placer “libidinal” y presenta los caracteres de amoralidad y de independencia de sus fuerzas. El Ello no es sino una parte del inconsciente. El Ello es una función del inconsciente.
El Supéryo es la capa de prohibiciones, de impedimentos y de principios introyectado lo que constituye progresivamente el curso de las fases de crecimiento del individuo, esa instancia de la personalidad se la ha llamado el Supéryo, ( en ingles: Superego). El Supéryo constituye por consiguiente una formación progresiva y no una instancia psíquica innata y hereditaria. Se identifica lentamente durante la infancia, sobre todo a partir de reglas, principios, prohibiciones, tabúes, y hasta de ideales impuestos por el mundo exterior. Lo forman normas sociales interiorizadas. Se considera generalmente el Supéryo un verdadero “heredero de los padres”. El Supéryo se halla en el origen de la seguridad y de la inseguridad psicológica del individuo, así como de los sentimientos de culpabilidad y de inferioridad. Constituye un sistema defensivo normal y funciona sin que este lo sepa. Tiene por objeto impedir, de satisfacer sin medida y, a veces, peligrosamente, sus necesidades.
El Yo: El Yo implica varios elementos: a) un elemento perceptivo que permite al individuo conocer y tomar conciencia de lo que sucede en el mundo exterior, como de las peripecias de la lucha entre las fuerzas inconscientes y las fuerzas del mundo exterior. Por su posición central es, a la vez, capaz de registrar percepciones internas y externas; b) un elemento intelectual que utiliza las impresiones extraídas de esas percepciones y trata de organizarlas a fin de construir planes de acción. Los planes de acción apuntan, sobre todo, a proporcionar una mediación, a establecer compromisos. Es el aspecto organizador del Yo, un aspecto particularmente activo y emprendedor; c) un elemento de ejecución de las soluciones halladas por las búsquedas precedentes. El Yo, en efecto, después de haber percibido la situación y sus elementos, y después de haber encontrado una solución al conflicto, se esfuerza por hallar los medios de ponerla en práctica] Todos los fragmentos, sobre los conceptos de Yo, Ello y Supéryo, son extraídos de Albert Collette. Introducción a la Psicología Dinámica. Losada. Bs. As 1969
[3] Nietzsche, F. Así habló Zaratustra. Libertador. Bs. As. 2003. Pág. 31
[4] Freud, S. El Malestar en la Cultura. Amorrortu Editores. Bs. As 1998 Pág. 70
[5] ídem. Cfr. Pág. 76
[6] ídem. Cfr. Pág. 76
[7] ídem. Cfr. Pág. 77
[8] ídem. Cfr. Pág. 84
[9] ídem. Cfr. Pág. 85
[10] ídem. Cfr. Pág. 93
[11] ídem. Cfr. Pág. 107
[12] ídem. Cfr. Pág. 109

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Lei el libro y casi no le entendi, pero con su explicacion me ha quedado muy claro, gracias

ale dijo...

Muy buen resumen me dejo en claro muchos aspectos siendome mas clara la lectura del texto

Anónimo dijo...

Muy buen resumen había quedado con muchas dudas pero me las aclaro muy bn muchas gracias

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la explicacion, lo entendi mucho mejor ahora, me aclaro dudas del libro ..

Anónimo dijo...

Muchas gracias por la explicacion ahora entiendo mejor el libro, sinceramente es muuy dificil, gracias por la explicacion.

Anónimo dijo...

excelente resumen!

mauricio rey dijo...

Muchas gracias a tod@s por haber comprendido este resumen del colega salteño Cesar Chamorro.

clandestino dijo...

Iba a comentar que la frase "El hombre es el lobo del hombre" era de Hobbes, pero al toque averigûe y realmente me saque la duda. Él fue solamente el que la popularizo, pero pertenece a Plauto. Un abrazo, gracias por esto! (Mañana rindo psicología, jaja)

Anónimo dijo...

en realidad no he podido entender este libro me toca hacer un ensayo del capitulo 6, por favor necesito ayuda

Anónimo dijo...

en realidad no he podido entender este libro me toca hacer un ensayo del capitulo 6, por favor necesito ayuda

Claudia Bedoya dijo...

Excelente, de gran ayuda. Gracias

Claudia Bedoya dijo...

Excelente, de gran ayuda. Gracias.

Claudia Bedoya dijo...

Excelente, de gran ayuda. Gracias

Anónimo dijo...

Gracias me sirvo mucho para mi ensayo de la u.

Lorena Rioseco Palacios dijo...

Por fin alguien entiende el pensamiento que animaban y obstinaban no dejar de encontrar su camino, entre rocas.
Freud , jamás dejara de el " Punta de lanza",descubriendo lo que llamo "Inconsciente",nuesstro Patrio Trasero...
El tema da par demasiado...

Gracias por compartir tan brillante artículo

Te saluda desde Viña del Mar, Chile

Lorena Rioseco Palacios

Lorena Rioseco Palacios dijo...

Por fin alguien entiende el pensamiento que animaban y obstinaban no dejar de encontrar su camino, entre rocas.
Freud , jamás dejara de el " Punta de lanza",descubriendo lo que llamo "Inconsciente",nuestro Patrio Trasero...
El tema da par demasiado...

Gracias por compartir tan brillante artículo

Te saluda desde Viña del Mar, Chile

Lorena Rioseco Palacios