Viene a mí un nombre lejano y difuso,
todas las tardes al despuntar el alba.
Lleva en su rostro una mueca absurda
y en sus vocales chillan viejas bisagras.
Herrumbrado de tiempo y apatía,
sus ojos son péndulos de lágrimas.
Y mis noches son siempre negras
aunque las rosas sean todas blancas.
En un mínimo desmayo se cuelga la vida,
todas las tardes, todas, al despuntar el alba.
El poema publicado pertenece a Walter Faila, poeta santiagueño.Este poema, pertenece al libro Corazón Silvestre, del año 2009. Sus textos pueden leerse en los blogs:
* www.wfaila.blogspot.com
* www.walterfaila2.blogspot.com