martes, 11 de septiembre de 2012

Pactos


-Todo sea por mis hijos, ellos saben que todo es por ellos- se miente en un mantra obtuso.
Recorre el camino como autómata, ingresa al monte y sin titubeos lo atraviesa con las manos juntas, ahuecadas en un nido escabroso, protegiendo el órgano extraído con saña de puro ansiosa, de puro sádica nomás.
Llega, prende las velas, se saca el vestido de mangas rojas mientras gira sobre si misma.
La ofrenda está colocada en una copa de cristal y por ratos la mira saboreando de antemano el sabor metálico que sabe que tiene, la energía contenida que intuye sabrosa.
El viento del sur surge como cada noche que hizo su ceremonia privada. Mientras recita la oración pagana, la mano se afana en jugar a ser serpiente en su entrepierna.
Levanta el regalo, lo eleva a la noche sin dejar de bailar, lo ofrece a la tierra sin dejar de cantar.
-Yo no te había pedido más- le grita un viejo sentado en la rama de un árbol.
La mujer se detiene abruptamente, con la mandíbula tensa en un bocado gigante, las pupilas dilatadas y el cuerpo desnudo profanando el aire con el olor a muerte.
El viejo salta y cae hundiéndose en el suelo hasta la cintura.
-Tus juegos de ofrendas son para satisfacer tus ansias de sangre, ¡yo no tengo nada que ver en este asunto! no me invoques- le anuncia acariciando la tierra.
La mira un momento, sonriente, el círculo tiembla y la mitad inferior del cuerpo reaparece convertida en serpiente.
-Tanto daño, tanta saña debe tener tu carne bien adobada-explica babeándose.
Ella sigue estática, con el pedazo del músculo muerto a medio comer colgándole de la mandíbula en un tic tac profético.
El viejo se acerca reptando y la huele. Le lame los labios. Saborea los hombros salados.
-Tantas veces solicitaste mi presencia que tuve que dejar todos mis quehaceres para venir a verte, no me iré sin cenar- le anticipa, es entonces cuando el viejo abre la boca demencialmente, distorsionando su naturaleza.
Por ratos es hombre, bestia, diablo y rabia.
Conjura al infierno con sólo su sombra, le crujen las tripas a Dios al saberlo hambriento pero silba bajito mientras mira hacia otro lado, lo que no se ve no existe.
Ella en un acto solemne le toma del cuello y lo parte en dos.
Si el corazón de un mortal la fortalece, éste la convertirá en un dios.
Regresa satisfecha, escarbándose los dientes, con un palito de limón.



Biografía
Diana Beláustegui nace un febrero del 74, en medio de las inundaciones. Cuando el río amagó con llevarse a la familia con casa y todo, descubrió a la niña que recién se aventaba al mundo, y con la cola entre las patas volvió a su cauce. Dicen las malas lenguas que fue un mal augurio.
Diana creció y se convirtió en lectora compulsiva, una tarde comenzó a escribir y no paró. Tiene algunos premios y menciones en narrativa.
Nunca pudo nadar en el río, cuando se acerca se produce el alejamiento de las aguas. Las lenguas sabias todavía hablan de un mal augurio.

16 comentarios:

María dijo...

Dios nos proteje con un inmenso dedo de humo
Dejemos lo que aún no estamos preparados para ver
Divino de la muerte escriba
Besos todo-terreno.

mauricio rey dijo...

¡Gracias Maria! Un beso enorme compañera de letras.

LA ZARZAMORA dijo...

Diana nos sorprende una vez más con otro de sus escalofriantes relatos.

Esos pactos y sacrificios suyos siempre nos dejan un gustito amargo pero deliciosamente diabólico.

Un placer visitarte y reconocer siempre su prosa y creatividad es un lujo para mí.

Un abrazo a los dos.

peregrino dijo...

Diana ha logrado introducirme en este mundo del horror y del espanto, al qu e ni siquiera hubiera querido asomarme, lo ha logrado ampliamente porque tiene la virtud de hacerlo con excelencia.

MORGANA dijo...

Diana es una gran escritora que sabe mantener la tensión hasta el último momento.
Este tipo de relatos me fascinan¡¡Bravo por Diana!!
Todo un placer.
Besos.

la MaLquEridA dijo...

Como siempre, el terror es lo que domina Escarcha.


Saludos y felicidades a los dos.

Bee Borjas dijo...

Diana Belaústegui es una mujer talentosa y apasionada, que con sus relatos logra que cada lector se sienta parte de la historia y camine entre las tinieblas con pie firme.
Amiga, te felicito y ya sabés todo lo que te admiro y quiero.
Besos embrujados!

mauricio rey dijo...

Gracias Bee Borjas, publicar a Diana ha sido un placer.

mauricio rey dijo...

Tal cual dices Malquerida.
¡Saludos!

mauricio rey dijo...

De acuerdo totalmente Morgana.
¡Saludos!

mauricio rey dijo...

Diana tiene esa virtud enorme.Saludos Peregrino.

mauricio rey dijo...

Mil gracias por disfrutar Zarzamora.
¡Saludos!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

La calidad literaria de Diana puede saborearse en esta pieza que, en buena forma, condensa la matriz de rasgos propios de su registro.

Esta pieza destaca, entre otros factores, por el rigor en la selección del plano semántico, por la acertada focalización, por su excelente fuelle argumental y su impecable manejo del pulso narrativo.

Daja en el lector, una sensación perturbadora.

Un saludo,

Gala dijo...

Pactos y sacrificios por un menester... todo sea por sus hijos.
Miedo da leer tus letras y perderse una coma, eso si que seria un sacrilegio.
Inmensa en el placer de las entregas que encojen el cuerpo, que nos hacen temblar de miedo.

Brillante.
Mis felicitaciones.

Besitos mediterráneos.

mauricio rey dijo...

¡Gracias Gala!
Un gusto disfrutar de las letras de Diana.

mauricio rey dijo...

Diana es un genia Pedro.
Saludos.