domingo, 2 de diciembre de 2012

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Yo regreso de vez en cuando, ahora tengo más tiempo, y como no perdí el gusto por pasear, recorro las calles de Santiago. Las mañanas bulliciosas de las peatonales, el vaivén de gente en la plaza, la comida, el café con leche y el matecocido en el mercado.
Los dias lluviosos y la tranquilidad del campo me gustan, para algunos es imposible transitar, para mí no; pues me escurro entre los árboles o rozo los charcos, y hay quien advierte una brisa allí.
Ahora mismo, sé que vos Ana, estás bebiendo tu café, escuchando la radio, leyendo las noticias, salteándolas para no aburrirte. ¿Recordarás lo vivido? ¿Lo habrás puesto en un rincón? ¿Las lágrimas te lavaron el rostro? Me gustaría saberlo, encantado estaría de verte reir y hablar nuevamente, con tus luces y sombras trazando líneas en un papel.

2 comentarios:

María dijo...

Ser voyeaur, pecado inconfesable que todos quisieramos transgredir
Un pecado que me gusta
Besos querido escriba.

mauricio rey dijo...

¡Gracias por tu lectura y comentario Maria!
Un voyeaur que está más allá de esta vida.
¡Saludos!