lunes, 24 de noviembre de 2014

Hambre

Los tiempos de hambruna no sólo retorcían estómagos, también eran un fuerte incentivo a la imaginación que trabajaba tiempo completo en pos de retrasar el final de su andar mediocre.
       Los tres niños esperaban, jugando bajo bajo una mesa deteriorada. Le faltaba coraje para decirles que no comerían de nuevo, y los callos en los pies hablaban claramente de que ya no servia como puta.
      Tenía un retraso de tres meses y la desesperación, que es amante lésbica de la locura, puso en funcionamiento un engranaje oscuro y oxidado.
      Tomó unas agujas de tejer deterioradas y en el baño, sentada en el piso, hizo un trabajo de cirujano experto. Buscó, encontró, trituró.
      Los calambres tardaron media hora en aparecer.
       
     Corrió a la  cocina, buscó la olla y mientras les gritaba como de paso: "La comida estará en unos minutos", regresó para terminar lo que empezó, porque en eso ella era experta.¡ Nunca nada a medias!
          Pujó, se tapó la boca con las manos.
          A horcajadas sobre la olla se agarró de las paredes, hundiendo las uñas y dejando parte de ellas y de los dedos en el concreto, hasta que el paquetito casi amorfo y sanguinolento cayó dentro de la olla, calentito.
      Se acomodó  la ropa lo mejor que pudo y con pequeñas contracciones pero con la satisfacción del deber próximo a cumplir, se dirigió a la cocina, prendió el brasero y procedió a preparar una sopa que seguramente deleitaría los paladares de sus crías.
     A los niños se les hacía agua la boca cuando sentían el olorcito a carne cocida. Por debajo de la pollera de mamá goteaban sangre y coágulos, pero no les importó, no era la primera vez que la veían cocinar ensangrentada.



Éste cuento pertenece al libro "Escorpiones en las tripas" de Diana Beláustegui, escritora santiagueña que escribe dentro del género de terror. Pueden leer más de la autora en el blog que administra : www.elblogdeescarcha.blogspot.com
       

viernes, 21 de noviembre de 2014

2x1 Sonetos de Rodolfo Lobo Molas

Soneto del amor fugaz

                                   De pronto llegas desbordando todo,
nace de nuevo la ilusión dormida
cesan los llantos, cúrase la herida,
los pies sacamos del obscuro lodo.

La frente alzamos de distinto modo.
El soplo infundes de una nueva vida,
y una aurora de luz ya conocida
aparece del camino en un recodo.

Pero el tiempo es fugaz, fugaz la rosa,
nace y muere tu esencia en cada cosa,
vuelve tu luz a ser sólo reflejos.

Presa es el alma de sus viejas penas,
regresa el corazón a sus cadenas,
vuelven a estar opacos los espejos.
  


(Primer Premio del Certamen Nacional de Sonetistas
Bialet Masse. Provincia de Córdoba.2013)




Volar


                        Volar no es el estar en las alturas,
                        ni es el andar subiendo los umbrales
                        de ese cielo, de inmensas catedrales
                        de nubes, con sus mágicas alburas.

                        No es un estar corriendo los caminos
                        de aquellos que al andar buscan su suerte,
                        ni es un salir a ver quien es más fuerte
                        por una nueva forma de caminos.

                        Sino es tener la piel en primavera,
                        ajenos a la dicha o la quimera
                        de un mundo de tinieblas y bengalas.
                                  
                        Pero sólo quien vuela entiende el mito:
                        volar no es recorrer el infinito
                        sino gozar del viento entre las alas.



             
.


Rodolfo Lobo Molas, es un poeta de la Provincia de Catamarca. Argentina.

 














martes, 4 de noviembre de 2014

2x1 Poemas de Silvia Noemi Faler

Noche, llovizna y tú

Sentada en el umbral
de la esperanza
escucho la llovizna,
sus gotas arañan la ventana
al igual que tu recuerdo
mi alma.
Se visten de nostalgia
las horas en la noche
que pasan lentamente
en ritmo acompasado
y vuelo silencioso
me llego hasta tus sueños
venciendo las distancias
que separan nuestras ansias.
Me veo en tus brazos,
me miro en tus ojos
y así como al descuido
me duermo ya tranquila
sintiendo en mi costado
tu dulce compañía.



...

Algún día me verás
caminar al lado de otro
se cruzarán al pasar
tu mirada con la mía,
sonreiremos en silencio
y por tu mente cruzarán
recuerdos de otros tiempos
cuando el roce de mi mano
estremecía a tu piel
y escapabas de mis ojos
que te acariciaban todo
sin importar el entorno;
cuando tu mano en mi espalda
encendía aquel fuego
que luego nos devoraba.
Te preguntarás entonces
si él sabe encontrar
aquel mágico rincón
que enciende mis ansias locas,
si a él le entrego todo
lo que un día te di a ti.
Me cruzarás algún día
y entonces, tan sólo entonces
sabrás lo que te perdiste
pues no buscaste el momento
ni el tiempo, ni el lugar
donde encallen nuestras ansias
esas ansias que se durmieron
poco a poco, lentamente...
Algún día me verás
al lado de otro
añorando aquel tiempo
incondicional y loco
que me tuviste contigo
y no supiste mantener
ese deseo escondido
que nos habitaba entonces
por culpa de tu cobardía.


jueves, 23 de octubre de 2014

Notas

Constante poema,
estatua y paloma,
puerta a dimensiones desconocidas,
luz titilante,
chispas de un fuego por encender.

viernes, 10 de octubre de 2014

La respuesta

Te leo desde siempre y me gusta, de la misma manera que me encanta decir: "Te amo". Sin miedo a ser terriblemente cursi, de recurrir a lo que todo enamorado dice, a sentir el cielo en la tierra, que una mirada es el mas bello poema.
Todo ésto no me excusa para decirte que no tengo tiempo, que entre las clases y el alquiler que me acucia no pude escribirte una carta o un correo electrónico. Pensé en esta segunda posibilidad, juro que cuando iba al ciber me rebotaba tu dirección de correo, imaginé que estaba mal escrita. Hasta que preguntando, el operador del ciber dijo: "Te rebota el mail también porque la otra persona no lo usa hace rato, y automáticamente se cierra". Así que he decidido enviarte esta carta, para decirte que extraño tu compañía, el itinerario de tus labios por mi cuello y los mordiscos de tus colmilllos en las orejas. Extraño el perfume de tu pelo rubio, desatado, desordenado, enredándome. Necesito a mi piel adherida tu seguridad, tu libertad que desata mis perros de caza; tiernos canes que se deleitan en tu carne. Preciso verte con esa blusa turquesa, con tus chatitas o con los tacos. Ahora, más que nunca, quiero tus brazos enredaderas trepándose por la pared de los míos. ¡Te necesito "Candy"!. Sé cuanto te gusta que te diga así. Todo ésto para decirte cuanto me faltas.
Por otra parte, te envío la dirección de un médico para consultar lo de tus vómitos constantes.Detrás de esa fuerza tuya, la fragilidad se vuelve inocultable. Eso vi en vos, eso me enamoró porque yo también soy así. Me sedujeron tus movimientos felinos, la forma en que tu mirada se fija en los objetos de la casa y en mí. Y te digo más, me enamoré de la mujer tras el vestido de princesita que bien llevas.
Te dejo un beso enorme, y sabes que puedes venir en la combi de Chicho. Yo le pago después, no te preocupes. Conta conmigo siempre.

¡¡¡Te quiero!!!


José

martes, 7 de octubre de 2014

Noche Salvaje

El comentario que van a leer, es eso, el comentario de un espectador que fue a ver "Relatos Salvajes". Hecha esta salvedad, comienzo: El film relata seis episodios, donde desde el comienzo existe una aparente calma que se quiebra luego de diálogos que aumentan la temperatura; tal como sucede en el primer relato que protagoniza Dario Grandinetti, a modo de apertura. Mostrando desde el comienzo esa tensión presente a lo largo de las dos horas que dura la cinta.
El relato de Julieta Zylberberg, es un debate constante entre llevar a cabo una venganza, y las consecuencias que puede tener. Agregamos que en este cuento está el personaje de Rita Cortese, que es quien lleva adelante esa venganza al apuñalar a quien genera esa angustia en Zylberberg.
Las cimas van en aumento, desde el capítulo interpretado por Leonardo Sbaraglia, que deja al descubierto la ira que no reconoce clases sociales, y que se ve favorecida debido a lo solitario del paisaje de los cerros salteños; la violencia es altísima, y el final justo para esa escena. Una joya que sigue brillando cuando llega el turno de Oscar Martinez: el señor de buen pasar que se ve agobiado, al enterarse que su hijo atropelló a una mujer embarazada. Desde allí se desprende toda una red de posibles respuestas al tema que lo acucia. La solución surge, al proponerle al casero que aparezca como el culpable. Este relato en particular, tiene toda la corrupción de la que los seres humanos somos capaces. Todas las miserias imaginables y no.
Un poco más arriba está Darin, un ingeniero en explosivos, que como la mayoria de las personas se harta del sistema para vengarse utilizando su material de trabajo. Esta parte de la película, deja en claro cuan burocrático es el aparato estatal, el mismo que debería solucionar los problemas del ciudadano y no entorpecer su vida. Sirve también de crítica, es excelente.
El punto culmine lo tiene Érica Rivas, la novia que en pleno casamiento se entera de que su novio le ha sido infiel. Y lo advierte al encontrar en el teléfono, el numero de la mujer con quien es engañada. Eso es sólo el punto de partida que nos lleva desde la angustia por esto, hasta la venganza con el chef sobre la terraza. Desde ahí al frenesí de la fiesta, donde la novia toma lleva a bailar a la mujer que la engañó para arrojarla contra el espejo del salón. Luego toda esta locura va terminando cuando el novio, se acerca, la mira y ella luego mira y ambos se rinden, se necesitan, saben que el amor es la única fuerza movilizadora del universo.
No caben mas que palabras de elogio, podrá gustar o no, podrá ser calificada de comercial o de mil cosas mas. Lo cierto es que es una película recomendable, hecha con calidad argentina que en definitiva refleja la bestia que todo ser humano lleva dentro.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Los efectos de tu poema




Conmoción permanente, alegría apuntando al cielo y hundiendo sus raíces en el corazón de la tierra. Desde el nido de mi ventana te miro, en sueños reales o en la realidad del sueño llegas, con la melodía de tus zapatos sobre el piso de ésta casa; con tu jean negro, con tu camisa violeta: Volcán y oasis para el poeta. Mapa de la ciudad que caminas, bandera del alma...

...suspiro, pretendiendo atrapar la eternidad que te hace ser esperanza y laberinto.




*La foto ha sido tomada de internet.