Es ella en el camino, mientras voy en la motocicleta, no deja de molestarme. Allá en el cielo gris vuelan los caranchos, como vigilándome, como si nada. Ella sigue, moja el casco, los guantes que cubren mis manos, ¡maldita entre todas seas! ¡bendición para esta tierra seca! Implacable has sido con Maria, a quien le has dejado un desastre, una tapera su casa, y ella hoy regresa en un omnibus a Santiago porque entiende que no puede estar asi, mucho menos cuando tiene un hijo.
Detengo un momento la marcha de la motocicleta, miro a los costados, hacia adelante y atrás, y es incesante.Dejo la poesía a un lado y encamino la marcha hacia la casa de Don Chaza, me recibe el y su mujer, me saludan los chicos que estan a cargo del matrimonio, no son hijos propios sino chicos que vienen de Santo Domingo y estudian en la escuela.Paso a la casa, me destinan una habitación para cambiarme la ropa mojada.Salimos a la galeria, y mate mediante se charla acerca del clima, de lo embarrado del camino, de la lluvia...y luego un largo silencio.Vuelven las palabras, se anima la casa, el momento y el paisaje de los árboles del monte que se mecen, se mueven al compás del viento y la lluvia.